Fue hace aproximadamente un año, en Octubre del 2016 que descubrimos uno de los capítulos que harían que Black Mirror se convirtiera en una de las series favoritas de muchos. Su manera de abordar el tema de la tecnología y cómo es que puede llegar a afectar nuestras vidas, nos abrió los ojos y nos hizo temer por cosas que increíblemente hoy se están convirtiendo en una realidad.

El primer capítulo de la tercera temporada, llevaba por título “Nosedive”, Michael Schur y Rashida Jones fueron los encargados de escribir un guión, basándose en la historia original del creador de la serie Charlie Brooker. Dentro de este capítulo, podemos observar un mundo en el que todas las personas pueden y deben calificarse entre sí al terminar cualquier interacción que tengan, en un rango entre una y cinco estrellas. De esta manera, todos los ciudadanos buscan esforzarse por estar dentro de los “bien calificados” para obtener los beneficios que esto conlleva. Las amistades, la buena imagen y la falta de acciones negativas lo significan todo en este estilo de vida digitalizado.

Los usuarios de Netflix colocaron a “Nosedive” dentro de los primeros lugares de popularidad de la serie, pues consideran que refleja una problemática muy relevante para el mundo moderno. Y tan cercana a la realidad que causa un poco de escalofríos.

 

De la ficción a la realidad

Es desde el 14 de junio del 2014 que China comenzó a planificar esta alternativa cuando publicó un documento titulado “Esquema de planificación para la construcción de un sistema de crédito social”, sin embargo, este mismo debería pasar por un largo proceso de revisión dentro de la política de China en donde un sistema como esto aún era considerado bastante radical. El documento planteaba la idea de generar un puntaje que calificara a los ciudadanos de acuerdo a sus actividades y comportamientos.

Deberíamos de imaginar entonces un panorama en el que todas las actividades que realicemos de manera cotidiana sean evaluadas y supervisadas constantemente, desde los lugares que visitamos, con quienes convivimos, cómo interactuamos con ellos, qué cosas compramos en línea, si somos responsables a la hora de pagar impuestos, cuánto tiempo pasamos en línea y qué tipo de contenido publicamos, entre muchas otras cosas más.

Hasta el momento es cada vez más posible el visualizar nuestra vida documentada de cierta manera gracias a las redes sociales y otras herramientas en las que compartimos parte de nuestra vida de manera digital. Sin embargo, esta información pasaría a manos del gobierno y sería calificada como positiva o negativa, siendo al final reducidos a un puntaje que definirá la confianza que proyectamos y el nivel o puntaje que recibiremos como ciudadanos, mismo que podrá ser visualizado por todos los demás.

Este mismo puntaje será el encargado de determinar si eres apto para un trabajo, o si mereces recibir un crédito o una reservación, por sólo dar un ejemplo. Esto sin tomar en cuenta la manera en la que esto podría afectarnos de manera social.

Lo que podría parecer una locura o sólo una historia de una serie de Netflix, es ahora una realidad en China, puesto que se ha puesto en marcha y ha comenzado el desarrollo del que será nombrado el Sistema de Crédito Social (SCS) para calificar la confiabilidad de sus 1,300 millones de ciudadanos.

Se ha aprobado con el objetivo principal de medir y mejorar la confianza a nivel nacional y construir y promover la cultura de la sinceridad; dentro de su declaración gubernamental mencionaron que este nuevo sistema “forjará un ambiente de opinión pública donde mantener la confianza es glorioso. Fortalecerá la sinceridad en los asuntos gubernamentales, la sinceridad comercial, la sinceridad social y la construcción de la credibilidad judicial”.

Para algunos escépticos, este nuevo sistema será tan confiable como las reseñas de Yelp, en donde todo puede depender del humor de una persona y no realmente de la calidad del servicio, o en este caso del nivel de confianza y logros que pueda representar un ciudadano.

Hasta el momento, este sistema serán completamente voluntario, sin embargo, ha quedado establecido que para el 2020, el SCS será implementado, así les agrade o no.

Antes de que esto suceda, el gobierno de China pretende que sea un proceso de adaptación en el que se consultará con distintas compañías privadas para elaborar estos sistemas y algoritmos que permitan almacenar este puntaje de crédito social.

Entre ellos se encuentran hasta ahora como posibles compañías, Tencent (el desarrollador de WeChat), Sesame Credit, Ant Financial, y AliPay quien se perfila como uno de los principales candidatos.

 

Pero… ¿Cómo funcionará?

Según Sesame Credit, una de las compañías asociadas, la puntuación oscilará entre los 350 y los 950 puntos y se basará en 5 factores principales como lo son el historial crediticio, su capacidad de cumplimiento (es decir, si paga sus servicios de manera puntual), verificación de su información personal, el comportamiento y sus preferencias.

Estamos hablando de que se les juzgará no sólo por el tiempo que tarden en pagar sus cuentas sino también por el tipo de productos que compran en línea, el tiempo que pasa sentado jugando videojuegos o viendo series de televisión. “Alguien que juega videojuegos durante diez horas al día, por ejemplo, sería considerado una persona inactiva”, mencionó Li Yingyun, Director de Tecnología de Sesame. De esta manera el sistema no sólo ayudaría a tener un mayor control sino también impulsará a los ciudadanos a alejarse de ciertos comportamientos y a ser más responsables.

La elección de tus amigos también será importante a la hora de ser calificado, justo como lo vimos en el episodio “Nosedive” de Black Mirror, tener una buena relación con personas que tienen un puntaje alto podría llegar a ser beneficioso, al mismo tiempo que una mala relación podría llegar a perjudicarte.

Los ciudadanos deberían tener también cuidado al momento de hacer opiniones públicas sobre figuras públicas o de gobierno, pues sin duda podría verse afectada su calificación. Lo cual suena un poco como volver a la represión y a la falta de libertad de expresión.

Hasta el momento, son miles las personas que se han inscrito de manera voluntaria a este nuevo sistema, pero ¿por qué?. Aparentemente, el gobierno de China está otorgando distintos beneficios a quienes decidan inscribirse de manera voluntaria a este primer filtro de prueba, entre ellos podemos encontrar que al alcanzar los 600 puntos los usuarios tendrán acceso a un monto de 5,000 Yuanes para gastar en línea, con 650 podrán alquilar un vehículo sin dejar un depósito, al igual que hacer reservas rápidas y generar pases VIP para distintas situaciones. Para aquellos que rebasen los 660 y lleguen hasta los 700 sus recompensan irán más allá de los 50,000 Yuanes, incluyendo viajes a Singapur y el resto del mundo, al igual que visados y distintos procesos legales en minutos. Es con esto que el gobierno utiliza lo que tiene para atraer a sus ciudadanos hacia un sistema que no parece lograr otra cosa que robotizarnos.

Es muy poco lo que este sistema lleva activo y existen ya algunos usuarios alardeando de su puntaje, así como algunos que tienen problemas para sobresalir, por lo que se les apoya con “asesores de puntaje” mismos que ayudarán al usuario a recuperarse y buscar la manera de hacer puntos positivos.

Hasta el momento, el sistema no penaliza a las personas con bajo puntaje, pero advierte que “las personas no confiables no puedan alquilar un automóvil, no puedan pedir dinero prestado o incluso no puedan encontrar trabajo” (Hu Tao, gerente en jefe de Sesame Credit).

Se dice que las sanciones cambiarán de manera drástica en el 2020, una vez que este sistema sea obligatorio para todos, a continuación te compartimos algunas de las que serán las sanciones básicas por baja calificación:

  • Las personas con bajas calificaciones tendrán velocidades de internet más lentas.
  • Acceso restringido a restaurantes, clubes nocturnos, o campos de golf.
  • Eliminación de derecho a viajar libremente al extranjero “control restrictivo del consumo dentro de las áreas vacacionales o negocios de viaje”
  • Su capacidad para obtener un alquiler, un seguro de vida, un préstamo e incluso beneficios de seguridad social.
  • No serán contratados por ciertos empleadores, se les prohibirá obtener algunos trabajos.
  • Estarán restringidos a la hora de matricularse o inscribir a sus hijos en escuelas privadas

 

Detalles a considerar

Tal como lo vimos en la serie de televisión y como sucede en la realidad, existe un detalle que los algoritmos no han logrado abarcar, y esto es lo que sucede alrededor de cada individuo. Si no se conoce su contexto, lo que sucede con esa persona en determinada etapa de su vida, su situación económica, de salud o sentimental, es muy difícil que se comprendan sus acciones. Dentro del artículo de “Wired” se comenta que incluso puede llegar a suceder que una persona no pague sus cuentas porque se encuentra hospitalizado, o que ha estado demasiado tiempo viendo televisión porque comparte su cuenta de Netflix con otra persona.

Por otro lado habría que saber quiénes son las personas encargadas de calificarnos, en la versión de ficción, los ciudadanos se califican entre sí, por medio de cada interacción, tanto con conocidos como desconocidos, prestadores de servicio y amigos por igual. Sin embargo, el Consejo del Estado Chino, plantea un modo de calificación más elevado, en el que sólo instituciones y personas con cierto rango, serán las encargadas de decidir un puntaje según ciertos registros y comportamientos del usuario.

 

Conclusiones

Después de leer todo esto, podría parecer que se trata de una nota a manera de broma,  no obstante, es ahora una realidad que si bien, se encuentra ahora en un sólo gobierno, existen muchos otros que lo han comenzado a considerar.

No es ninguna sorpresa que situaciones como esta nos hagan sentir que la tecnología y la obsesión por lo digital se nos están yendo de las manos, que nos hacen preguntarnos ¿hasta dónde vamos a llegar?. Sin embargo, ha sido poco a poco que hemos comenzado a permitir que esto suceda, puesto que de lo contrario, no podríamos estar actualizados de manera profesional e incluso social. Pertenecemos ahora a una sociedad en donde documentar y compartir nuestra vida es parte de nuestro día a día, estamos acostumbrados a calificar cierto tipo de cosas como restaurantes, películas, libros, o incluso servicios profesionales (doctores, psicólogos, arquitectos), de hecho, es muy común que cuando conocemos a una persona, nos fijemos en quiénes son sus amigos, en dónde estudió, a qué se dedica, etc… información que está al alcance de nuestras manos en unos cuantos clics; no parece alterarnos demasiado que facebook pueda reconocer nuestro rostro, nuestros gustos y nuestros amigos y no tenemos problema cuando recibimos cientos de “me gusta” o los otorgamos a otros.

Por mucho que nos cueste aceptarlo, vivimos ya en un mundo en donde de cierta manera somos calificados, nuestro sistema de gobierno suele hacerlo simplemente por nuestros registros, nuestra sociedad y nuestros amigos lo hacen todo el tiempo en nuestras redes sociales y nuestra imagen y nuestro estatus social siempre han influido al momento de solicitar créditos, empleos o un lugar dentro de instituciones privadas.

Tal vez el problema reside, en que para muchos (incluyéndome a mí), esta noticia cae como un balde de agua fría llamado realidad, pues sabía que estábamos cerca, pero no tanto. La tecnología y la dependencia y uso de ella es cada vez más invasivo; aunque cueste hacernos a la idea, a estas alturas es un poco ingenuo pensar que podremos detenerlo.

A pesar de esto, da un poco de rabia pensar que mucho de esto puede irse de nuestras manos, pues en este caso será cuestión de una jerarquía que impondrá un sistema que definirá tu vida y tu “calidad de confianza” por un puntaje otorgado por un algoritmo al que no le importa quién eres en realidad y cómo podría llegar a afectar. ¿No suena a una locura?

Lo que sigue ahora será ver cómo es que este sistema funciona con los que ya están involucrados y cómo es que beneficia o perjudica a una sociedad en todos sus niveles y aspectos.

El temor para muchos podría ser entre muchos otros, que: La vida podría convertirse aún más de lo que ya es, en un concurso de popularidad y posición social, ahora medida por un puntaje público que determina lo que puedes y lo que no puedes hacer.

 

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