Actualmente en Latinoamérica, los Millennials (quienes nacieron entre 1981 y 1995) representan un 30% de la población. El 60% de ellos se considera empresario, un 90% reconoce el espíritu emprendedor como una mentalidad y según una proyección de la consultora Deloitte, en 2025 representarán el 75% de la fuerza laboral del mundo. Hoy en día, algunos están construyendo empresas que han cambiado literalmente la vida tal como la conocemos.

Como Millennial ¿es posible ser emprendedor en nuestro país?
El espíritu emprendedor de los millennials está combatiendo algunas consecuencias de la crisis económica, como el no tener acceso a las oportunidades que brinda la capacidad empresarial. Aunque más de la mitad de los Millennials desean iniciar un negocio, es un hecho que no todos ellos están creando nuevas empresas: la debilidad de la economía, los gastos que conlleva el crear una nueva empresa, los complicados aspectos legales y reglamentarios, así como el pensamiento tradicional sobre quién puede ser un empresario y quién no; los orillan a pensarlo dos veces antes de embarcarse en algún emprendimiento. Como resultado, nuestra economía podría crecer a un ritmo más lento y experimentará niveles más bajos de productividad e innovación para el futuro.

Los obstáculos que impiden a la juventud de hoy iniciar un negocio propio, se pueden resumir de la siguiente manera:

  • No cuentan con los recursos necesarios para iniciar un emprendimiento al egresar de la universidad.
  • No encuentran algún desarrollo de plan estratégico que impulse su espíritu empresarial.
  • Les falta comprender la magnitud de las empresas.
  • No existe una promoción al desarrollo de una comunidad empresarial.
  • Falta la creación de herramientas para entender el marco legal y regulatorio del espíritu empresarial.

¿Por qué la iniciativa de emprendimiento?
El espíritu emprendedor estimula la innovación, lo que representa un factor clave en el crecimiento de las empresas y la productividad en la economía. Además, las nuevas empresas contribuyen a la “rotación de negocios”, con lo que el trabajo y el capital se asignan de manera más eficaz, evitando el estancamiento y promoviendo un crecimiento a largo plazo. Sin embargo, el hecho de que las nuevas empresas produzcan la mayoría de los nuevos puestos de trabajo, no significa que sean intrínsecamente mejores que otras firmas o que ofrecerán más empleos en el largo plazo.

Además, el espíritu emprendedor ofrece importantes beneficios a los individuos, ya que al iniciar con sus propias empresas, obtienen independencia y autonomía. Esto implica la capacidad de adaptar el trabajo al conjunto de sus habilidades únicas, de elegir dónde hacer negocios, establecer sus propios horarios y determinar sus condiciones laborales. Si tienen éxito, podrían percibir ingresos superiores a lo que ganarían trabajando para otra persona.

Sin embargo, no todos están hechos para ser emprendedores. Un empresario exitoso debe tener buena iniciativa, dedicación, capacidad de asumir riesgos, tolerancia a la frustración y la voluntad de trabajar mucho, aunque en un principio obtenga pocos ingresos. Pero para aquellos que tienen las características adecuadas, iniciar un negocio puede conducir a altos niveles de seguridad financiera y la satisfacción personal.

Aunque el panorama no es el óptimo, al menos los jóvenes que forman parte de la generación del milenio, quieren ser empresarios. De acuerdo con algunas encuestas realizadas por la Fundación Kauffman, el 54% de los jóvenes en Estados Unidos entre 18 a 34 años de edad, desean iniciar o ya comenzaron con un negocio. A pesar de su gran interés, el 38% de los jóvenes encuestados, admitieron haber retrasado el inicio de un negocio propio, debido a la economía.

Desarrollar un plan estratégico para impulsar el espíritu empresarial
Esta labor le corresponde a las diferentes instituciones gubernamentales, las cámaras de comercio y las escuelas de negocios, con el objetivo de apoyar el desarrollo de nuevas empresas.

Con respecto a la función del gobierno, se ha observado que a menudo falla al dirigir los recursos hacia las inversiones públicas que más se beneficien de la creación de empresas. De acuerdo con uno de los propietarios de negocios, “El dinero en esta ciudad debe ir hacia las cosas que elevan la calidad de vida. Todo el mundo quiere tránsito, pero nadie quiere pagar por ello”. Otro añadió: “Es importante mirar no sólo los costos de las inversiones públicas, también se debe tomar en cuenta la relación costo-beneficio”.

Promover el desarrollo de una diversa comunidad empresarial
Una comunidad empresarial fuerte y diversa, es un factor importante a la hora de decidir la ubicación de los nuevos negocios. Las nuevas generaciones tienen un sentido de comunidad. Hay comunidades que organizan diferentes actividades sociales, culturales y deportivas, lo que alienta a muchos emprendedores a integrarse.

Crear herramientas para conocer los marcos legales y reglamentarios
Todos reconocemos que el papeleo es necesario para crear y dirigir un negocio, pero es necesario que el gobierno ayude a las empresas a concretar de manera más eficiente sus requisitos legales y reglamentarios. Las licencias y permisos siempre se han citado como un problema que provoca costos innecesarios y confusión para los emprendedores. Sería muy bueno que los trámites se pudieran realizar de forma electrónica y que sean más sencillos y rápidos. También es necesaria una línea de atención al público en la que una persona -y no un conmutador- ayude a aclarar las dudas que puedan surgir.

Ampliar el acceso al capital de una forma temprana y rápida
Todos los emprendedores deben garantizar la financiación de sus negocios y generalmente lo consiguen a través de préstamos, subvenciones o capital de riesgo.

El primer acceso es un capital semilla. Tradicionalmente, los jóvenes emprendedores acuden a sus amigos y familiares para recaudar recursos. Sin embargo y sobre todo en aquellos casos en que proceden de entornos marginados, no logran conseguir lo necesario para invertir en sus ideas de negocio, por lo que toda la estructura empresarial, no funcionará adecuadamente para ellos.

La otra opción es acudir a instituciones que se dediquen a invertir capital de riesgo para impulsar nuevas empresas. A cambio de una parte de las acciones del emprendimiento, dichas instituciones brindan apoyo a través de programas de mentoría empresarial y de recursos financieros.

En México la Secretaría de Economía ha proporcionado apoyo a los emprendedores a través del Instituto Nacional del Emprendedor.

Los Millennials se enfrentan a los retos en la economía actual, incluyendo altos niveles de desempleo, salarios bajos y al hecho de que cada vez es más difícil tener acceso a estudios universitarios. El impulsar el espíritu emprendedor es clave para el crecimiento de la economía en su conjunto y para la creación de oportunidades financieras que esta generación de jóvenes podría necesitar y que de otra forma no las puede obtener. Promover el emprendimiento entre quienes forman parte de la generación del mileno, requiere de acciones puntuales por parte del gobierno, la industria, las organizaciones privadas o sin fines de lucro, las universidades y los mismos emprendedores.