Por lo general, cuando un diseñador web se inicia como freelance, tiende a idealizar las bondades del medio y mirar el porvenir con cierta ingenuidad. Sin embargo, cuando se encuentra con alguna barrera difícil de superar, también es muy común que pierda por completo su entusiasmo. Por ejemplo, el tratar con un cliente difícil puede ser estresante y generar un sentimiento de frustración y hartazgo en ambas partes. ¿Será cierto que el cliente siempre tiene la razón? No, no siempre, sobre todo cuando eres un profesional independiente. ¿Has tenido una mala experiencia recientemente? No te preocupes, no eres el único. Si eres freelance, debes de aprender a sobrellevar estas situaciones. ¿Estás preparado para hacerle frente a estos obstáculos?

Aquí te mostramos algunos conceptos erróneos y frustrantes que comúnmente tienen tus clientes, cuando te contratan como diseñador web:

Algunos creen que son dueños de tu tiempo
Hay clientes que piensan que sólo porque has firmado un contrato con ellos, eres básicamente, de su propiedad. Te escribirán mensajes por Whatsapp a cada hora o te enviarán infinidad de correos electrónicos pidiendo revisiones o solicitando cambios en el diseño; y si no les respondes rápido, se enojarán y comenzarán a lanzar maldiciones y amenazas de todo tipo.

El problema surge cuando no das a conocer tu horario de trabajo. Si no les haces saber que no trabajas los fines de semana, asumirán automáticamente que estarás disponible durante ese tiempo, sobre todo si piensan que el trabajo independiente no tiene horarios.

A ti te corresponde informarles que ellos no son tus únicos clientes y que no trabajas los fines de semana. Si es posible, deberías tener dos teléfonos, uno de trabajo y otro personal, así te podrás desconectar y no seguirás escuchando esas alertas de mensajes.

Su sitio web se hará viral inmediatamente
Como diseñador web, parte tu responsabilidad es optimizar los sitios de tus clientes para asegurarte de que los buscadores puedan ubicarlos e indexarlos. Lo que nadie te puede exigir es que de un día a otro, posiciones un sitio web en los primeros lugares de búsqueda o que lo hagas “viral”. Conseguir algo así depende de muchos factores y no hay ciencia exacta que te garantice ese resultado. La palabra “viral” está de moda y algunos proveedores la incluyen –de forma irresponsable- en sus ofertas para obtener un contrato.

Si por mala fortuna te busca un cliente que quiere que todo sea “viral” y espera que lleguen miles de visitantes a su sitio web en los primeros días, lo mejor que puedes hacer es hablarle con franqueza y no prometerle nada que no tengas por seguro lograr cumplir. De lo contrario, básicamente te estás buscando muchos problemas. Aunque no lo creas, muchos propietarios de negocios tienen muy poca idea de cómo funciona el Internet. Evita generar falsas expectativas que sólo provocarán frustración en ambas partes, mejor conviértete en su asesor y explícales cómo funcionan las cosas realmente.

Ellos están seguros de lo que la gente quiere
Quieren su logo animado, un montón de ventanas emergentes, música de reproducción automática y muchos otros cosméticos de antaño que son un horror en los sitios web de nuestro tiempo. Sin embargo y por muy imprácticas que sean estas cosas, si hay clientes que las piden, es porque piensan que “es eso lo que la gente quiere”. Si uno de tus clientes desea que agregues elementos en su sitio web que representen una afrenta en la experiencia del usuario, es tu deber como profesional, nunca ceder a las malas ideas. Recuerda que tú eres el experto y como tal, debes de explicarle por qué motivo rechazas sus sugerencias, siempre de manera respetuosa y clara: “Lo tomaré en consideración, pero en base a lo que los usuarios quieren, esta otra idea que tengo podría funcionar mejor. Confía en mí, he estado haciendo esto desde hace algún tiempo y no quiero que los usuarios tengan una mala experiencia con tu sitio web”.

“El espacio en blanco es malo y debe llenarse con algo”
Si en tu diseño web incluyes espacios en blanco como un método de orden y descanso, es probable que alguno de tus clientes considere que estás “desperdiciando espacio” y te pida que los que llenes con algo. Si esto te llega a pasar, debes explicarle a tu cliente las razones por las que utilizas este método. Todo el mundo necesita espacio para respirar, incluso los sitios web. Añadir espacios en blanco en tus diseños, puede ser algo muy positivo y necesitas pensar seriamente en su ubicación para que funcionen. Es importante que tu cliente sepa que en su sitio web nada es fortuito y la función que cumplen esos elementos: las personas asocian los espacios en blanco con algo “elegante” o “nuevo”, también sirven para facilitar la navegación, la lectura y visualización de los contenidos al no saturar a los usuarios con distractores. Además es una de las últimas tendencias que han dado buenos resultados.

El diseño de aplicaciones móviles y sitios web responsivos son lo mismo
Hay una gran diferencia entre tener una aplicación para su sitio web y tener un sitio web responsivo que funcione bien en dispositivos móviles. Una aplicación móvil es la que se puede descargar en la tienda Google Play o la App Store, para ser instalada en dispositivos móviles. Estas aplicaciones son compactas y sirven a propósitos específicos.

Un sitio web para móviles se refiere a la copia de un sitio web guardada en un directorio o subdominio diferente (m.tusitio.com), mientras que un sitio web responsivo se construye para “responder” y adaptarse a los diferentes tamaños de pantalla de los dispositivos.

Para nada es lo mismo: el diseñador de un sitio web no necesariamente sabrá cómo crear una aplicación o viceversa.

Debes tener cuidado con los clientes que piensan que está pagado todo, desde el diseño del sitio web, un sitio móvil y hasta las aplicaciones; especialmente si tú no puedes hacerlo todo. Usa ejemplos prácticos para dejarlo en claro. Una manera de hacerlo sería mostrándole un sitio responsivo, un sitio móvil y una aplicación que pertenezcan a la misma empresa o marca. Así, no sólo tendrá una idea clara acerca de cómo funcionan, sino también una referencia a la hora de definir el proyecto que te va a encomendar.

Como tú diseñaste su sitio web, eres responsable para siempre de cualquier rediseño
No es raro encontrarte con clientes que te pedirán rediseños o modificaciones después de que hayas terminado su sitio web. Al principio quizá sea algo pequeño, como un cambio en la fuente tipográfica o en el color de fondo, pero si se los permites, querrán que atiendas todas sus solicitudes, porque lo considerarán como un servicio post-venta. Si no les dejas en claro que deben presupuestar sus solicitudes de cambio, te seguirán saturando de trabajo hasta que no te quede otra opción, más que la de agitar tu bandera blanca.

Para contrarrestar esto, tienes que fijar un “período de gracia” antes de iniciar cualquier trabajo. Lo normal es otorgarles unos cuantos días para que te envíen solicitudes de revisión y otras 48 horas para hacer los cambios menores que necesiten. Después de ese periodo, debes cobrar cualquier cambio. En resumen, tus clientes deben entender sólo tienen un periodo tiempo para solicitar modificaciones sin salirse de su presupuesto. Más allá de eso, estás en tu derecho de cobrar por cualquier cambio que te pidan.

Piensan que pueden cancelar un proyecto en cualquier momento sin dar nada a cambio
Esta es una buena razón para trabajar siempre con un contrato firmado. Los clientes son humanos y algunos pueden ser muy volubles. En el peor de los casos, puede que te encuentres con alguien que te hará trabajar a marchas forzadas en un proyecto supuestamente urgente, para que al final –y después de intentar localizarlo por semanas- te diga que cambió de opinión y ha decidido cancelar el proyecto. Si esto te ocurre, te sentirás muy frustrado y a menos que hayas pedido un adelanto, lo más seguro es que no recibirás ninguna remuneración por el tiempo invertido. Por esta razón –y aunque pueda resultar difícil- debes de pedir un depósito inicial antes de trabajar en cualquier proyecto.

Por último, antes de firmar un contrato, asegúrate de entender los términos y condiciones que implica. Si tu cliente es nuevo, explícale claramente en qué consisten tus servicios y cuánto vas a cobrar. Si hay un contrato firmado de por medio, tus derechos y los de tus clientes estarán protegidos. Al final se trata de un intercambio: tú ofreces un servicio profesional a cambio de una remuneración económica y dicha transacción debe resultar satisfactoria para ambas partes. Si empiezas con el pie derecho, lo más seguro es que establecerás una relación de trabajo sólida y duradera.

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